Dentro del cascarón
Jesús Miguel Rodríguez Castaño
Nació en Madrid en 1989, con formación en nutrición y en ciencia y tecnología de los alimentos, ha desarrollado su trayectoria entre la industria alimentaria y la universidad. Hoy coordina laboratorios en la Universidad Rey Juan Carlos. Fuera del trabajo, entrena en el gimnasio, hace fotos desde hace más de 15 años y disfruta de pasar tiempo con su pareja y amigos en cualquier cafetería.
El control de calidad del huevo comienza con la luz. La iluminación interior mediante un ovoscopio permite examinar la estructura interna del huevo sin romperlo, revelando grietas, impurezas o irregularidades en la cáscara, en el interior o en la cámara de aire, que son los indicadores de su frescura. La luz ultravioleta, aplicada desde el exterior, cumple una doble función: resalta fisuras invisibles a simple vista y actúa como herramienta higienizante, al inactivar microorganismos patógenos presentes en la superficie del cascarón. Estas técnicas ópticas, fruto del desarrollo científico en el campo de la física aplicada y la microbiología, se han incorporado a la industria alimentaria para garantizar la inocuidad del producto. La unión entre ciencia, tecnología y producción convierte la luz en una aliada esencial para asegurar la calidad de lo que comemos.